Antes de ir a un festival de música tan multitudinario como el FIB tienes que tener dos cosas claras: 1.- Por mucho que te empeñes no vas a dormir nada en la zona del camping y 2.- Es imposible poder ver a todos los grupos. Con estas premisas asumidas de antemano toca disfrutar de los conciertos. Sobre el cartel que presentaba este año el Festival Internacional de Benicassim se ha dicho de todo. Opiniones a parte, nadie puede discutir el mérito de la organización de haber logrado juntar en un mismo cartel a gente como Bob Dylan, a los recién reunidos Stone Roses o a Noel Gallagher’s High Flying Birds (ex Oasis, ahora en solitario con su nueva banda).
La última vez que estuvo Ian Brown y los suyos en el Fib fue en el 1996 que compartieron cartel con unos jovencísimos Planetas. Se recuerda que su espectáculo no pudo ser más dantesco, de hecho al poco tiempo se separaron. Por tanto, Stone Rose tenían una cuenta pendiente con Benicassim. Y vaya si la saldaron. Llegaban con la fama de que sonaban mal en directo. Bobabas. Fue majestuoso. Uno de esos conciertos que algún día podrás contar que viste. Y es que si comienzas el espectáculo tocando “I wanna be adored” la cosa no puede ir mal. Los más de diez minutos que duró “Fools gold” fue una bomba que Ian soltó en medio de la abarrotadísima explanada del Escenario Maravills que hizo volar por los aires a más de uno. De todos modos no olvidemos que la banda solo tiene dos discos. Su repertorio se vio afectado en algún momento de la noche. Problema claramente solventado cuando los mancunianos desempolvaron hits como “Love Spreads”, “Made of Stone”, ese himno futbolero para el Manchester United llamado “This is the one” (lo cierto es que el sábado hubo un bonito derby “futbol-musical”), “She bangs the drum” y, finamente en medio de la apoteosis, la mesiánica “I am the resurrection”. Un broche de oro para una banda que ,por el bien de todos, ha resucitado.
Sobre Crystal Castles existen dos bandos: los acérrimos a la banda y los que la detestan. Los detractores afirman que Alice su cantante no tiene la voz suficiente. Por otro lado hay quien dice que su compañero Ethan se encarga de bajarle el volumen para dar más importancia a su punk electrónico. El caso es que nadie puede reprocharle nada a la inquieta Alice. Vive los conciertos como si no fuese ella la que esta cantando. De ahí que se baje todo el rato al foso a ¿cantar? con el público. Algo está asegurado. Si tienes ganas de jaleo y son las tres de la mañana pasate a verlos. No te defraudarán.
Fotos: FIB.











