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domingo, 11 de agosto de 2013

Strange Powers: Stephin Merritt y los Magnetic Fields


Strange Powers no es más rompedor que cualquier otro documental musical. Lo que hace de él un material imprescindible para cualquier amante de la música son los neoyorkinos The Magnetic Fields y sobre todo su líder Stephin Merritt. Iconos para muchos y completos desconocidos para otros, llevan en activo desde principios de la década de los 90 y cuentan con once discos de estudio. La directora, Gail O’Hara, quiere descifrar el enigma que es Merrit. Zona minada, pues dicen de él que es gruñón, mezquino y desagradable. Lo cierto es que la fama se la ha ganado a pulso ya que nunca ha tenido muy buen trato con la prensa. Quien lea esto y no le conozca podrá pensar que estamos hablando de alguien con “perfil Lou Reed”.

Apenas comienza la cinta nos encontramos a Peter Gabriel diciendo que Stephin es uno de los mejores compositores de Estados Unidos. Esto es una verdad como un catedral de grande y no porque lo diga el ex Génesis. Pocos tienen su facilidad creativa. Diría que combina a la perfección melodías, sonidos y letras con la ayuda escasa de escuadra y cartabón. Como letrista, sin olvidar a un tal Morrissey, no tiene rival. El amor (¿qué si no?) es el tema principal de sus canciones. Por supuesto, no un amor al uso, nada de lo que estemos acostumbrados a ver en el día a día. Pero así es este hombre.



El mérito de O’Hara es enseñarnos a un músico excepcional en su universo, creando, en su propio hábitat. Para ello le persigue y le graba durante su día a día. Su refugio, al que también llama piso, es una especie de museo, un tanto kitsch, lleno de estanterías donde no cabe un disco más o armarios llenos de todo tipo de instrumentos. Allí, mientras su inseparable Claudia Gonson está sentada al piano, intenta enseñarle cómo quiere que suene alguna futura canción. No debe ser nada sencillo trabajar con Merritt ya que a veces es demasiado metódico, maniático y estridente. Un completo perfeccionista. Esto le trae enormes quebraderos de cabeza a él y su banda. Sam Davol, el cellista, y John Woo, guitarra, son los otros componentes. Ambos sólo mantienen trato profesional con Stephin, pues Davol llega a decir que ni siquiera se considera amigo suyo.
Sin embargo, algo que llama la atención por su contraste, es la relación Merritt-Gonson. Obviamente, no llegan a ser una sociedad enfermiza como la que formaban Dalí-Gala, pero algo recuerda, ya que Claudia es la manager, madre, “esposa” (no olvidemos que Stephin es gay), mejor amiga, pianista y cantante de SU grupo. Todo en un mismo pack. Pese a que discuten bastante, son pura complicidad, bastante palpable en los conciertos. Sobre el escenario ambos son ingeniosos y elocuentes. Sorprende ver a Merritt locuaz y gracioso. Algo que pierde cuando se baja de la tarima. Después de los conciertos suele charlar con sus fans, pero sólo un momento porque en seguida se harta y los despacha. Lo cual me recuerda aquel famoso “Celebrities” en el que Joaquín Reyes parodia a Isabel Coixet. Es cierto, el líder de The Magnetic Fields es altivo y un poco pedante. No son pocos los que lo acusan de snob. Así se muestra este fan de Abba y Doris Day en Strange Powers.


Su infancia no fue fácil. Sus inicios en la música tampoco. Se crió con su madre. De su padre solo sabe que es cantante de música “pop rock con influencias caribeñas”. Llego a Nueva York con una mano delante y otra atrás. Se alimentaba de baggles con mantequilla. Para colmo formó el grupo en plena época grunge. Conforme avanza el documental, vamos conociendo mejor a Merritt. Al cual con el triple disco 69 Love Songs, un sobresaliente abuso creativo, le llegaría el cierto reconocimiento que una banda de sus características puede tener. Un éxito que parece no buscar. Dice que su sueño es componer más de 100 musicales de éxito en Hollywood. Este eterno buscador de la esencia de las cosas tiene escrito, un “Manifiesto formulista” por el cual, se supone, se rige: “El formulismo es el artista como comprador inteligente. El cliché ha muerto, larga vida al cliché. Los formulistas, con un suspiro de alivio, renunciamos a la ilusa lucha de los modernos por la expresión personal a través de lo novedoso.” Stephin Merritt es complejo y honesto, un ejemplar en peligro de extinción.

lunes, 3 de junio de 2013

Fernando Alfaro: “El mourinhismo se corresponde con el sentido común, que terminará imponiéndose”


 Foto: Juan Pérez-Fajardo


Fernando Alfaro (Albacete, 1964) es un veterano de la música independiente de este país. Ha llovido mucho desde que se diese a conocer con Surfin’ Bichos en aquel concurso Villa de Madrid. Después llegó el turno de Chucho, grupo que recientemente se ha vuelto a reunir. El manchego afincando en Barcelona, donde tiene establecida su base de operaciones, se encuentra en un continuo proceso de creación, pues aparte de volver a tocar con Chucho, tiene un segundo disco en solitario en el horno y, pese a esto, aún tiene tiempo para formar parte de proyectos paralelos con Joe Crepúsculo en Alfacrepus. Por supuesto, Alfaro es futbolero. Madridista para más señas. Y atípico. Pero coherente.


Eres madridista, ¿cómo valorarías la temporada de tu equipo? 

Sí, soy Guilty Of Being White, como decían Minor Threat (I'm sorry / For something that I didn't do / Lynched somebody / But I don't know who / You blame me for slavery / A hundred years before I was born / Guilty of being white...) Mi valoración, por supuesto emocional, es: cuando al fin el club había acertado con el mejor entrenador posible, cuando la pasada temporada el juego y el nivel competitivo del equipo habían llegado a cotas que casi ni recordábamos, la estupidez, la hipocresía y el cainismo nacional han tirado por tierra todas nuestras ilusiones. Qué ilusos. // 

¿Has escuchado esto? No te lo pierdas: 
http://www.ivoox.com/historia-mourinho-casillas-walter-audios-mp3_rf_2072984_1.html


*Ojo a la recomendación de Alfaro*



Siendo músico es normal pasar mucho tiempo en la furgoneta con el resto de la banda viajando por toda España. Buen momento para relajarse, escuchar algo de música o, ¿por qué no? hablar de fútbol. Entiendo que en estas conversaciones defiendes al entrenador del Madrid, tan hostilmente visto por muchos (incluida la prensa). ¿Cómo reacciona el resto?

Bueno, ten en cuenta que mi banda actual, en mi carrera en solitario, es de Barcelona. No son apenas futboleros, pero claro, les llega todo el runrún antimourinhista de la prensa tendenciosa, aquí más acerbo si cabe (bueno, eso lo dudo: creo que la prensa "madridista" ha estado más agresiva y ha disparado más mierda que nadie). Cuando defiendo a Mourinho y su idea y su jerarquía, piensan que lo hago por esnobismo o frivolidad, hasta que les doy argumentos. Yo defiendo a Mourinho, y a su idea, frente a, por ejemplo, la plana mayor del Rockdelux, que son todos culés. Como mi novia, por cierto. Aunque a ella también le cae bien Mou.


El portugués se va de Madrid, ¿cómo valoras futbolísticamente su paso por este club y quién te gustaría que ocupase su puesto?

Aparte de que a mí me cae muy bien Mourinho, y valoro su sinceridad, su ir de cara, su fustigar sin piedad a los mediocres, su energía, aparte de todo esto, creo que es uno de los mejores entrenadores del mundo, y seguramente el mejor a la hora de motivar a los jugadores y gestionar el vestuario. Y curiosamente, esto es lo que ha acabado con él, a la postre. Hasta en esto somos únicos en este país. Pero creo que no será en vano, que el club por fin es consciente de la necesidad de principios como la jerarquía del entrenador, el secreto de vestuario, el principio de autoridad, y la meritocracia a la hora de decidir el 11 titular (curioso que el principal reproche a Mourinho fuera el de que hiciera la primera labor del entrenador: elegir a los 11 tipos que juegan, incluida la elección del capitán en el campo). Este camino, iniciado por Mou, espero que sea el que el club siga en adelante. De los entrenadores que se barajan creo que el más idóneo sería Ancelotti. Parece que comparte todos estos principios. Y viene curtido de bregarse con niñatos multimillonarios. ¿Has visto esas fotos suyas en plan You talking to me? También es un entrenador de primer nivel, por supuesto. Otra gran herencia de Mou es, claro, la confección de la plantilla. Así que...


Con su marcha, ¿pasarán los mourinhistas a ser perseguidos (más aún) cuales cristianos en época romana?

Creo que al final el tiempo pone a cada uno en su sitio, y que la estupidez y la mierda siempre flotan. En mi opinión, el mourinhismo se corresponde con el sentido común, que terminará imponiéndose. Más allá de algún error concreto (como el ultra-amplificado "dedo en el ojo" después de ser insultado al oído repetidamente por el susodicho, y en una situación de máxima tensión), este señor es un profesional irreprochable, y parece que el presidente del club ha tomado buena nota de qué debilidades detectó Mourinho, de cuáles pudo corregir y cuáles no. 

 
Hace poco Quique González, otro madridista confeso, sacó disco titulado “Delantera mítica”. ¿Quiénes forman tu delantera mítica? Dime un once inicial (del equipo que sea) que te sepas de memoria y que, por supuesto, te traiga buenos recuerdos.


Jajajaja. Yo también tengo una canción que se llama "Gol psicológico" y que juega a los dobles y triples sentidos...  Bueno, yo me acuerdo mucho de aquel equipo con Míchel, Martín Vazquez, Gordillo, Butragueño y Hugo Sánchez. Una delantera mítica, aunque no ganara la Copa de Europa.




Y es que cuando parecía tarde
llega un gol psicológico,
es un gol con poderes mentales,
me lo habré imaginado yo.

No esperado pero deseado,
llega un gol psicológico,
estoy enfermo o enamorado,
estoy aún vivo, me duele todo.

Llega ella y la sonrisa
de sus ojos, de sus labios
ilumina los estadios
de primera división.


Me topé por Twitter con gente que considera “Gente abollada” un himno madridista underground. ¿Qué te parece? Gracias a esta red social se puede encontrar un perfil madridista que parece inexistente en la sociedad, el llamado “madridista underground” o “madridista ateo”.

Uno de los mayores despropósitos (vaya, uno más) de nuestro mundillo del pop o del rock ha venido siendo la idea de que ser madridista no era compatible con ser underground, o de izquierdas, o anarquista, o ateo. Pero ¡qué coño tendrá que ver! Hace ya tiempo que se desmontó aquella falacia que identificaba madridismo y franquismo. Los datos históricos, y comparando con otros clubes (de los que se han venido considerando más cool underground), hundieron aquella malintencionada patochada. Hoy día el campo se abre mucho más, más todavía en un club como el Real Madrid, con tantos millones de seguidores. Yo siempre digo que meterte (bromas aparte) con alguien por ser de un equipo es como meterte con un niño, porque eliges tu equipo siendo niño, y nunca jamás vuelves a cambiar. Bueno, hay quien sí lo hace: no es mi caso. Espero que poco a poco nos demos cuenta de que ser seguidor de un club de fútbol no define tu ideología. En Inglaterra por ejemplo, la gente se muestra hincha de su equipo, sea el que sea, y no hay ningún idiota reprochándoselo. 


Cambiemos de tema. El formar parte de Surfin’ Bichos y Chucho te otorga la categoría de músico doctorado en el rock español. Pese a todo, siempre has coqueteado con el pop y, en menor medida, con algo de electrónica. A finales del pasado año vio la luz un divertido EP llamado “Alfacrepus”, un nuevo proyecto (otro más) esta vez con Joe Crepúsculo. No quedas nada mal detrás de ese sonido “chunda-chunda”. ¿Cómo surgió este proyecto? ¿Hay futuro ahí?

Jajajaja. Precisamente Joe, cuando lo conocí poco después de llegar a Barcelona, ofició, echando agua sobre mi cabeza, una suerte de ceremonia de bautismo en la fe culé. Fue en el lavabo de un bar. Mi novia era testigo. No funcionó. Claro. Jajaja... El caso es que hicimos buenas migas y pronto nos pusimos a hacer música. Yo había trabajado con bases programadas y con porcentajes elevados de electrónica en mi sonido en muchas ocasiones, pero para mí esto es secundario en Alfacrepus. Tienen ese sonido como podrían tener sonido de bandurrias o de orquestina de rumanos, cosa nada descartable. Lo esencial, la esencia, son las canciones, que ya son algo especial y diferente interpretadas sólo con una guitarra acústica. Y las letras. Componemos a medias, y escribimos también a medias las letras, cuando nos juntamos. Tenemos en la recámara un segundo EP que saldrá en breve, y más adelante un tercero. Creo que al final publicaremos un álbum que recopile los tres EPs. 


Lo que si se está grabando ya es tu nuevo disco en solitario. Habla un poco de él. ¿Seguirá los pasos de “La vida es extraña y rara”? 

Todos mis discos, desde el primero de Surfin' Bichos hasta este último, guardan una coherencia, cada cual sigue los pasos del otro, a veces con paso firme, otras de manera un tanto descabellada. Todos tienen relación unos con otros. Cuentan una historia. Nunca he pretendido alejarme del camino, aunque a veces, para contar esa historia, tienes que buscar, romper estéticamente. En el caso de este nuevo disco, a estas alturas te puedo decir que sí, que es claramente un disco mío, que eso se le nota, como a todos los demás, pero que a la vez tengo la sensación de estar en un campo nuevo, virgen. Y mis compañeros y amigos de mi banda, la de Barcelona, me están ayudando a explorarlo. Porque son increíbles, la verdad.





El perro vuelve a ladrar. La camada oficial al completo. Desempolváis una canción que teníais guardada en la etapa anterior: “Huracanes con nombre”. Canción que podría haber formado parte de cualquier disco de Chucho. La posible creación de un nuevo disco, ¿os lo planteáis por ahora?

Bueno, demos tiempo al tiempo. Por ahora hemos retomado el grupo, con la intención de funcionar como lo hacíamos, un nuevo capítulo. Visto así, ¡igual dura años que igual nos tiramos los trastos a la cabeza pasado mañana y se disuelve el grupo! En fin, si todo sigue como hasta ahora, lo natural sería grabar un nuevo disco. Yo tengo canciones de sobra, aparte de mi disco en solitario, o de Alfacrepus. Canciones que funcionan perfectamente en este chucho revivido, oscuro y radical. Ya veremos.
 

Tras tocar en Valencia, Madrid y en el Primavera Sound, vais al Vértigo Estival en Martos junto a Mucho, Guadalupe Plata, Josh Rouse etc. ¿Tocaréis en algún sitio más? ¿Os planteáis hacer una gran gira o esperáis a tener material nuevo?

Como te decía, vamos paso a paso. Por ahora, en estos momentos estamos cerrando actuaciones para los próximos meses en bastantes festivales por toda la geografía española. Después, yo publicaré mi nuevo disco en solitario, y lo llevaré por supuesto al directo con mi banda. Luego, ya veremos.



Foto: Emilio Fernández


Chucho tocará el 2 de agosto en Martos en el Vértigo Estival

miércoles, 22 de mayo de 2013

José Mourinho, rock en el banquillo




José Mourinho dejará de entrenar al Real Madrid el 2 de junio. Su marcha se me antoja como cuando, tras fuertes discusiones continuadas, sabes que tu novia te puede dejar en cualquier momento: te haces a la idea que puede pasar pero hasta que no llega el momento no te das cuenta de la magnitud de la pérdida. Esperemos que el madridismo no le eche de menos. De lo contrario, mal asunto.


El portugués pasará a la historia por revolucionar un club histórico que venía de ser vilipendiado en Europa y en su propio país. Y lo que es más difícil, tuvo que lidiar con un duro hueso de roer: el Barça de Pep. El de Setúbal se va dejando al equipo en una posición mejor de la que lo encontró. En Europa es Top 4 pese a que en su llegada no era ni cabeza de serie. Ahora está abonado a las semifinales. En la Copa del Rey el equipo no cae frente a equipos de Segunda B, sino que gana el título o lo lucha hasta el último suspiro. Por otro lado, para la posteridad quedan ya los números y el trofeo de La Liga 11/12.


Con gran "rock and roll attitude", el portugués se plantaba delante de una avalancha de periodistas dispuestos a no preguntar por nada que tuviese que ver con su trabajo. Siempre apático, desganado, sentado en esa silla respondiendo casi obligado a lo que sea que le pregunten. En ocasiones solo le faltaban unas Ray-Ban Wayfarer, procrastinar con cualquier cosa que tuviese a mano (un boli, por ejemplo) y mecerse con la silla para parecerse a Bob Dylan en alguna de sus ruedas de prensa en el 66.


Es claro. Honesto, pues dice lo que piensa. No se calla nada. ¿Por qué mentir? ¿Para quedar bien? Algo tan sencillo como esto ha sido lo que más ampollas ha levantado. España no ha estado preparada para él. Ni él para España. Ha sido insultado hasta la saciedad e incluso su familia ha sido perseguida. Pero el "nazi portugués", como fue llamado por un periodista del grupo PRISA, se sabe de memoria "El arte de la guerra", de Sun Tzu: "Si utilizas al enemigo para derrotar al enemigo, serás poderoso en cualquier lugar a donde vayas". Know your enemy, Zach de la Rocha dixit.


La final de la Copa del Rey 10/11 siempre estará entre los mejores recuerdos que tendré de este Madrid que ahora muere. Aquello fue una lucha, una revuelta, trifulca, reyerta y pelea. Eso sí, de color blanco impoluto siempre manchado con alguna gota de sangre. Pensé venceríamos aquel todopoderoso Barça que ganaría Champions y Liga. Aquella copa supo a gloria. Para ser sincero la Copa del Rey, como cualquier otro título, jamás debe dejar de ganar pero carece de importancia si se la ganas a Betis o Getafe (con todos mis respetos). Sin embargo, si se la ganas al eterno rival el evento se torna en algo parecido a un disturbio blanco aka "White Riot", que cantaban The Clash.





Para la historia queda ya la imagen de un solitario Mourinho plantado en el césped del Bernabeu oteando al horizonte esperando a ser juzgado por el público minutos antes de un Madrid-Atleti. Estampa que ya pintó, premonitoriamente, el alemán Caspar David Friedrich en el siglo XIX. Caminante ante un mar de niebla, lo tituló.




El fútbol tiene un nuevo icono pop, como lo fuese George Best (el quinto Beatle). Azote de lo políticamente correcto. Némesis del cuarto árbitro. Genio de la táctica. Enfermo del fútbol. Mourinho es más que un entrenador. Siempre fiel a sí mismo en todo momento. Con pose rock and roll y gestos punk. ¿Y la forma en la que se mueve por la banda y área técnica? No digáis que no os recuerda al mismísimo Mick Jagger recorriéndose el escenario de un lado a otro con el dedo en alto. Incluso una vez puso morritos al banquillo culé.


José Mário dos Santos Mourinho Félix, el hombre que luchó contra la ley. Entendiendo "ley" como ese madridismo antiguo, de olor a naftalina y apolillado que anda más preocupado en la forma que en el contenido.





Algunas de sus frases:

-"¿Tú eres Interista o Milanista?" -Mourinho: "Yo soy mourinhista".
"No soy yo el provocador, es el mundo el que es un hipócrita"
"Me gusta pensar como pienso, me gusta que la gente que está conmigo piense exactamente igual. Que somos fuertes, que tenemos las calidades, que somos los mejores, que nadie nos puede ganar. Es mi filosofía".




sábado, 13 de abril de 2013

Perfecta comunión

Liam Gallagher dándolo todo en uno de los banquillos del Etihad Stadium



Gran Bretaña, cuna del fútbol. Ellos lo inventaron. Seis equipos (cinco ingleses y uno escocés) han conseguido alzar el trofeo que denomina como los mejores del continente europeo. Véase el Liverpool con cinco, Manchester United con tres, Nottigham Forest con dos, Aston Villa y Chelsea con una al igual que sus vecinos del norte, los escoceses del Celtic de Glasgow. A la hora de hablar de selecciones la cosa cambia. Escocia, Gales e Irlanda del Norte a duras penas logran clasificarse de vez en cuando para un campeonato. Por otro lado, el combinado inglés no es que esté pasando por uno de sus mejores momentos. Estos últimos ni siquiera han ganado una Eurocopa (solo en dos ocasiones lograron ser el tercer mejor equipo del torneo).  Eso sí, fueron campeones del mundo en el 66, en una final contra Alemania federal donde los ingleses se impusieron 4 – 2. No faltó la polémica, pues a día de hoy no se sabe con certeza si el tercer gol de los británicos (el 3-2) debió subir al marcador.

Pero hay algo en lo que la gente de las islas de la Reina Isabel II gana al resto de países. Bueno, más que ganar, golea. Da un baño. Nadie como ellos liga a la perfección música y fútbol. Campos como Anfield Road (con la mítica grada The Kop) o Goodison Park, en Liverpool; Old Trafford o el viejo Main Road (antiguo campo del City), en Manchester o el Celtic Park en Glasgow son famosos por no parar de cantar antes, durante y después del partido (sea cual sea el resultado). Siendo sinceros, un estadio entero cantando el “You’ll never walk alone” no gana un partido, pero crea un vínculo grada-jugadores idóneo. Es lo que pasa en el campo del Liverpool o en el del Celtic.

Centremos ahora en la ciudad de Manchester una ciudad donde eres “red” o “blue” (igual que en Liverpool). Podríamos escribir aquí una lista interminable de las grandes bandas que han salido de esta ciudad. The Stone Roses, Joy Division, Oasis, The Smiths, por decir algunas. Obviamente esta gente no es ajena al fútbol por eso Ian Brown (Stone Roses) o Morrissey (The Smiths) se decantan por el ManU, mientras que los hermanos Gallagher son fervientes seguidores del City como lo era el fallecido Ian Curtis (Joy Division).

La devoción de estos músicos por sus clubs (y viceversa) es enorme. Liam Gallagher, por ejemplo, con su nueva banda, Beady Eye, no dudo en ponerse la camiseta celeste y cantar el himno de su equipo para un spot de una conocida marca de ropa. La reciprocidad equipo-música es más que patente cuando la afición del United toma prestada una canción de The Stone Roses (“This is the one”) para hacerla himno y cantarla antes de los partidos.



Cantar el himno del equipo de toda tu vida. Que la grada haga himno de fútbol una de tus canciones. ¡Qué honor!

Como anécdota, recuerdo la jornada del sábado del Festival Internacional de Benicassim del pasado verano. Noel Gallagher, la mitad de Oasis, tocaba con su nueva banda en el escenario Maravillas. Acto seguido haría lo propio The Stone Roses. Este festival musical es conocido por la gran presencia de público inglés. Entre los asistentes a los conciertos se encontraban miles de personas, muchos de ellos con la elástica celeste del City mientras que otros tantos lo hicieron con la roja del United. Esto ya no se trataba solo de música. Se convirtió en un duelo futbolístico-musical. No se oyó el “Blue moon”, sí que lo hizo y con fuerza el “This is the one”.

Manchester United vs Manchester City, un duelo más que futbolístico. Ambas hinchadas consiguen a través de la música una conexión magistral para animar a sus equipos y crear el mejor ambiente para un partido. Música y fútbol inglés: la perfecta comunión.



martes, 12 de marzo de 2013

Fantasmas


And now the say we'll never forget what he learned
As we were mean to him but he never burned
Just singing, "Love lives forever!"
Thank you, Casper the Friendly Ghost
Thank you, Casper the Friendly Ghost
Casper the Friendly Ghost - Daniel Johnston


Siempre que viajo por Europa en tren, coche o autobús no dejo de fijarme en las grandes planicies que descubro tras los cristales. Suelo pensar que en muchos de los campos que observo se han librado salvajes combates y guerras, acontecimientos con carácter de piedra Rossetta base para entender el sino de este continente. 

Ambrosio Espínola y su Tercio arrasando Flandes, Napoleón derrotado en Waterloo, el general George Patton salvando el pellejo al ejército estadounidense en la batalla de las Ardenas o un joven teniente llamado Charles de Gaulle de tan solo 24 años herido en su bautismo de sangre. Esto y muchos más se me antoja cada vez que miro más allá del margen de las carreteras (o raíles) de los Paises Bajos, Francia, Bélgica, Alemania o Polonia por las que he pasado. Me figuro que aún hay fantasmas con demacrado uniforme militar vagando, condenados a permanecer allí donde se dejaron la vida, esperando saldar su cuenta pendiente con "El Kaiser", "Hitler" o vaya usted a saber. Cómo si viviesen en una realidad paralela transparente aunque a ratos opaca.

En cierto sentido, algo parecido nos pasa a los "vivos". 
Puede que en la habitación número 19 de la residencia universitaria donde pasé un año todavía quede algo de mi. Allí aún sigo teniendo los primeros encuentros con el género femenino
Puede que en mi piso de estudiante mi fantasma y los de mis dos compañeros aún estén bebiendo cerveza hasta las 5 de la mañana mientras solucionan el mundo e intentan (sin mucho éxito) descifrar el código secreto para llegar a comprender a las mujeres.
Puede que en otra realidad yo siga viviendo en aquella pequeña ciudad capital de la provincia de Limburg.

Es como una puta división del alma. Pequeños trozos. Pequeños trozos muertos. ¡Qué digo! Diminutos fragmentos no-muertos (construidos con el mismo material que los zombies de la peli de George Romero). Fantamas, al fin y al cabo, que se quedan de por vida atrapados en lugares (o lo que es peor: en personas(!)) donde fuiste feliz, las pasaste canutas o simplemente malgastaste tu tiempo. Mientras tanto esa puta, a la que llaman vida, continúa con su trabajo, cobrando por cada servicio en cada esquina, en cada polígono.


Bien, no sé donde iré ahora / y realmente no me importa quien me siga / pero quemaré cada puente que cruce / y encontraré un buen lugar para perderme.






viernes, 21 de diciembre de 2012

Concierto The Black Keys - Düsseldorf - 05/12/12


Concierto: The Black Keys
 Día: 5 – 12 – 2012
Lugar: Mitsubishi Electric Halle
Público: Casi lleno


El coito interruptus de Dan y Patrick


Pasan algunos minutos de las doce del mediodía. En Düsseldorf, una de las ciudades más rica de Westfalia (sí, donde se firmó la Paz de la Guerra de los Treinta años), ergo de Alemania, hace frío. Mucho. Y claro, el que el Rhin la cruce no ayuda nada. Con la humedad los 0 grados calan los huesos. La explanada del Mitsubishi Electric Halle estaría desierta de no ser por dos chicas ataviadas con merchandising de la banda de Akron que, a falta de casi ocho horas para que empiece el concierto, ya están haciendo cola.  



Cualquiera podría pensar que se ha confundido de lugar, que esta noche no toca ninguna banda de rock sino un grupo de adolescentes rompecorazones.  Sí, de los que enamoraran a niñas con acné. Hete aquí la primera gran prueba del cambio (no solo musical) de los chicos de Ohio. “Brothers”, fue un gran disco pero rompía por completo con lo escuchado de ellos. Para empezar ya no eran Dan Auerbach y Patrick Carney. Ahora incorporaban a nuevos miembros (bajo y teclista).  Dijeron adiós a su amado garaje. Dieron la bienvenida a los sonidos más pop. El resultado: éxito masivo y una pila de discos vendidos. “El Camino” fue esperadísimo. No defraudó pese a ser más de lo mismo, incluso algo más relajado y facilón. “Gold on the ceiling” y la todopoderosa “Lonely boy” eran su carta de presentación de este nuevo disco. Buenas canciones que poco tenían que ver con “melocotanazos” de la talla de “Thickfreakness”, “Psychotic girl” o “Your touch”, por citar algunos temas de su etapa primitiva. Además, para colmo, Auerbach se había afeitado sus barbas de mendigo. Más claro el agua. Si tenemos todo esto en cuenta no resultará tan raro el hecho de que ahora tengan “fans” que acampan delante de la sala horas antes de que actúen.

Black Keys comenzaron apostando por dos de sus hits de su penúltimo álbum,  “Howlin’ for you” y “Next girl”. Salta un pequeño resorte dentro de cada espectador. ¿Por qué suenan tan plano? ¿Están intentando reproducir sus canciones como si de un CD se tratase?  De todos modos al público le pasa algo. No se mueven. Están petrificados. ¿Dan los hipnotiza? Solo se limitan a aplaudir al final de cada canción. Suena “Run right back”. Ahora sí, Patrick Carney  y Dan Auberbach, uno con la batería y el otro con la guitarra, en ocasiones, sucia, hacen las veces de Prometeo y Zeus; de titanes. Mientras el primero, a golpe de baquetas, modela al público germano cual estatuillas de barro, el segundo, con sus punteos, influye vida a cada uno de los asistentes. El Mitsubishi Electric Halle empieza a moverse, a bailar o hacer como que baila. “Dead and Gone” trae consigo los primeros “oooh-oooh-na-na-nas” casi generalizados en el local germano (por cierto, con muy buena acústica).

Tras un descafeinado “Gold on the ceiling”, bajista y teclista abandonan el escenario y los dos de Ohio se quedan solos. Es hora de sacar la artillería pesada. Vuelven a ser dos. Como siempre.  Se empieza a diseccionar aquí los discos previos antes de que coquetearan con el mainstream. “Thickfreakness “, “Girl Is on My Mind” y “Your Touch” son llevadas a la práctica con perfección. Con un Dan gustándose y haciendo gustar a los demás. Sin duda, un virtuoso de la Fender Telecaster.





Pero no nos engañemos, esta banda ha venido aquí a tocar en su gran medida canciones de sus dos últimos discos. Se viene “Little Black Submarines”. Buena canción con muchas reminiscencias de esa etapa que, parece, quieren cerrar. Tímidos coros por parte de la gente que en algunos momentos actúa como si estuviesen allí por obligación.

Poco a poco se va despiezando “El Camino”: “Money Maker”, “Sister”, “Nova Baby”. Todas ellas poco perfiladas. Apenas tocadas con esmero. Como si fuese un trámite hasta llegar al momento en el que tocar las canciones con las que realmente muestran lo que son/eran: una banda de blues-rock. Pasa con “Ten cent pistols” lo contrario. Usan aquí un órgano que da sentido a las nuevas incorporaciones de la banda, pero ya es tarde. El Mitsubishi Electric Halle está lleno de “Kimis Raikonen”. Poco o nada pueden hacer los Black Keys para descongelar a tan grandes carámbanos de hielo.

Antes de que hiciesen el bis, Tighten up y Lonely Boy. A algunos descerebrados les da por saltar (!!!!!). Estas dos canciones arrollan. En directo menos. Puede que en un local más pequeño todo fuese distinto. O lo mismo son ellos. El caso es que en la segunda canción parecían que se iban a parar ya irse del escenario en cualquier momento. Velocidad mínima. Poca rabia. Por no decir poca garra, inexistente en el concierto. Todo lo contrario al garaje. Se confirma la metamorfosis de este grupo. El mismo que no hace mucho versionase a The Sonics.

Se despiden con el excelente falsete en “Everlasting Light” y “I got mine”. Esta última, de su disco “Attack and Release”, resultó ser la mejor canción llevada a cabo en todo el concierto. “I was a movin' man in my younger days but I gone out of my ramblin' ways I left that road so far behind”. Pues sí, eso ha sido. Dejaron la carretera muy atrás. Ahí está el problema.




Fotos:  "WA.de" y "General Alzeiger"

martes, 28 de agosto de 2012

La muerte de un clásico



Dijo hace poco Julio Iglesias en un diario de tirada nacional que su canción "La vida sigue igual” fue la primera canción pop española. Esto es obviamente falso pues, ¿donde quedarían entonces Los Brincos, el Dúo Dinámico o Augusto Algueró? Los Mustang, Los Sírex, Bruno Lomas, Los Bravos, Formula V, Los Pekenikes y un sinfín de grupos de finales de los 50 y principios de los años 60 empezaron a hacer pop influenciados por los sonidos rockeros que llegaban de los EE.UU o la “Ola inglesa”. Así nació un fenómeno conocido como “La canción del verano”: con estribillo fácil de aprender, con baile sencillo y melodía (muy) pegadiza.


Muchos creen que fue “Cuando calienta el sol” (1962) de los Hermanos Rigual la primera en obtener este título. Del 60 y del 61, respectivamente, son “Quince años tiene mi amor” y “Quisiera ser” del Duo Dinámico. De la misma época es Luis Aguilé, una verdadera máquina de dar con la melodía adecuada que requiere este género. Suyas son “La Chatunga”, “Juanita Banana”, “El tío Calambres”, “La banda está borracha”, “El sol español”, “Con amor o sin amor”, o “Es una lata el trabajar”. Pero no todo fue patrio y nacional. En el verano del 57 se oyó, y mucho, la famosa “Diana” de Paul Anka o la versión castellana de “Be my baby” de The Ronettes cantada por unas jóvenes de Madagascar llamadas Les Surfs en 1964. 


El verano del 65 lo ocupó en gran parte canciones como La Yenka o La chica yeyé. Los Brincos, si el año anterior habían triunfado con “Flamenco”, ahora lo hacía con “Borracho” mientras que Los Sírex hacían lo mismo con “Si yo tuviera una escoba”.


"Contrabando" de Los Brincos, disco clave para la música española 


Esta es la historia de la desaparición/desprestigio de un género que está ligado a los comienzos de este país con la música popular de masas. Con el paso del tiempo llegaron los Rafaella Carrá, Georgie Dann y King África de turno, y, lo que es peor, el reggaeton, para devaluar esta canción un poco más. O si no que alguien explique qué es “El Tacatá”.

martes, 17 de julio de 2012

Crónica FIB: Viernes y Sábado



Antes de ir a un festival de música tan multitudinario como el FIB tienes que tener dos cosas claras: 1.- Por mucho que te empeñes no vas a dormir nada en la zona del camping y 2.- Es imposible poder ver a todos los grupos. Con estas premisas asumidas de antemano toca disfrutar de los conciertos. Sobre el cartel que presentaba este año el Festival Internacional de Benicassim se ha dicho de todo. Opiniones a parte, nadie puede discutir el mérito de la organización de haber logrado juntar en un mismo cartel a gente como Bob Dylan, a los recién reunidos Stone Roses o a Noel Gallagher’s High Flying Birds (ex Oasis, ahora en solitario con su nueva banda).


Si esta cita con la música, que cumple la mayoría de edad, se ha caracterizado en los últimos años por lo ecléctico de sus artistas invitados, la edición 2012 se lleva la palma. Y es que bandas tan dispares entre ellas como At the Drive In, De la Soul, The Horrors, Bob Dylan, The Maccabees, Noel Gallagher, Stone Roses, New Order, David Guetta fueron los cabeza de cartel en sus respectivos días. Esta crónica se centrará en los días viernes y sábado.
Es normal que ante la espera de que aparezca tu grupo favorito en el escenario puedas estar nervioso o ansioso. Pero nada que ver cuando sabes que en unos momentos una leyenda viva como Bob Dylan va a aparecer ante ti y otras 40.000 personas más. Ataviado con atuendo de vaquero elegante, a eso de las diez menos cuarto salía Robert Allen Zimmerman para colocarse directamente en el teclado, su lugar durante gran parte del concierto. Cómo viene haciendo desde hace un tiempo arrancó con “Leopard Skin Pill Box hat” de las pocas canciones de su Blonde on Blonde que pudo escuchar el público. Si habías buceado en Internet podías haberte dado cuenta de que en casi todos sus conciertos anteriores el maestro toca más o menos las mismas canciones con algunas variantes. Esto no sucedió el pasado viernes en Benicassim.
Existen ciertas personas en el mundo que nada más nacer se les otorga el don de la chulería, que vienen con unas Rayban Wayfarer debajo del brazo en lugar de un pan. El de Minnesotta es una de esos que no pueden seguir las normas. Y no por pura pose sino por naturaleza, lo lleva implícito en su persona. Por ley puede hacer lo que quiera. Se le está permitido. No toca una canción del mismo modo desde hace bastantes años. Y es que Dylan no canta, narra las canciones. Por tanto, quien esperaba escuchar clásicos como Hurricane, Blowin’ in the wind o All along the watchtower tuvieron que conformarse solo con Like a rolling stone, el único “himno” que tocó. Más de hora y media de concierto donde hizo bailar a ritmo de blues a toda la gente que se congregó en la explanada del Escenario Maravillas.




Qué faena la de los jóvenes Django Django el coincidir el inicio de su concierto con el final del espectáculo de Bob Dylan. Por eso al principio en el escenario FibClub no había mucha gente. Poco a poco se fue animando la cosa. Su soltura en la puesta en escena asombra. Parece que lleven una vida tocando. ¡Qué descaro! Su primer y único disco suena aún más hipnótico en directo. El coro de voces de los escoceses, el bajo y los ritmos de la batería hechizan y hacen que no pares de moverte.




La mayoría de personas que deciden ir a un festival lo hacen para ver a los grupos que previamente conocen. Pero antes esto no era así. Cuando alguien iba a un concierto no siempre había escuchado al grupo pues no existía esa herramienta llamada internet. Simplemente veía el espectáculo y si le gustaba compraría el disco. Descubrir nuevas bandas es una de las mejores funciones de un festival. La gente que no conociese a The Maccabees quedaría gratamente sorprendida. Su último disco Given to the wild tiene ese tipo de canción que tocada en directo suena aún más épico que si lo escuchas en tu mp3. Muchas guitarras tocadas de un modo impecable que no defraudaron a un público extranjero en su mayoría (la tónica del FIB, pues en torno al 75% de los asistentes provenía del Reino Unido o Irlanda).
La nota electrónica de la jornada del viernes la pusieron por un lado Chase & Status en el Escenario Maravillas y por otro Katy B. Guapa y con estilo. La británica mezcla a la perfección dance, dubstep y drum and bass. El final de su show fue de lo mejor del día con una versión de “Sweet Dreams” y las geniales “Katy On A Mission” y “Lights On”, que dejaron a la audiencia contenta como colofón final. Pero para dubstep y drum and bass el que propusieron sus compatriotas Chase & Status pese a que en algunos momentos parecían que simplemente se limitaban a pinchar su disco “No more idols”
La jornada del sábado tenía dos nombres propios como gran atractivo: Noel Gallagher y su nueva banda y el esperado regreso de los Stone Roses. Pero antes en el apartado de ¿viejas glorias? que el festival acostumbra a traer les tocaba el turno a unos Buzzcocks que demostraron que encima de escenario son más jóvenes que cualquier grupo de adolescentes recien salidos del “high school”. Su “Ever fallen in love (with someone you shouldn’t’ve) fue coreado tanto por padres como por hijos demostrando una vez más que la música traspasa generaciones.
En el concierto de Noel Gallagher’s High Flying Birds no cabía un alfiler. El público, muchos de ellos ataviados con la elástica del Manchester City (club al que ex Oasis profesa amor infinito), no podía estar más entregado a la causa. Si las canciones de su hermano Liam en su también nueva banda, Beady Eye, no llegarían a ser ni caras b en un disco de Oasis, las canciones de Noel podrían ser perfectamente singles de la desaparecida banda. If a had a band gun, Dream On o The death of you and me lo avalan. Noel como casi siempre se mantuvo distante con el público, solo se limitó a decir tres o cuatro palabras. Pero claro, la locura se apoderó de toda la explanada cuando sonó “Whatever” y finalmente “Don’t look back in anger” de la banda de los dos hermanos más odiados/amados del panorama musical.






La última vez que estuvo Ian Brown y los suyos en el Fib fue en el 1996 que compartieron cartel con unos jovencísimos Planetas. Se recuerda que su espectáculo no pudo ser más dantesco, de hecho al poco tiempo se separaron. Por tanto, Stone Rose tenían una cuenta pendiente con Benicassim. Y vaya si la saldaron. Llegaban con la fama de que sonaban mal en directo. Bobabas. Fue majestuoso. Uno de esos conciertos que algún día podrás contar que viste. Y es que si comienzas el espectáculo tocando “I wanna be adored” la cosa no puede ir mal. Los más de diez minutos que duró “Fools gold” fue una bomba que Ian soltó en medio de la abarrotadísima explanada del Escenario Maravills que hizo volar por los aires a más de uno. De todos modos no olvidemos que la banda solo tiene dos discos. Su repertorio se vio afectado en algún momento de la noche. Problema claramente solventado cuando los mancunianos desempolvaron hits como “Love Spreads”, “Made of Stone”, ese himno futbolero para el Manchester United llamado “This is the one” (lo cierto es que el sábado hubo un bonito derby “futbol-musical”), “She bangs the drum” y, finamente en medio de la apoteosis, la mesiánica “I am the resurrection”. Un broche de oro para una banda que ,por el bien de todos, ha resucitado.




Sobre Crystal Castles existen dos bandos: los acérrimos a la banda y los que la detestan. Los detractores afirman que Alice su cantante no tiene la voz suficiente. Por otro lado hay quien dice que su compañero Ethan se encarga de bajarle el volumen para dar más importancia a su punk electrónico. El caso es que nadie puede reprocharle nada a la inquieta Alice. Vive los conciertos como si no fuese ella la que esta cantando. De ahí que se baje todo el rato al foso a ¿cantar? con el público. Algo está asegurado. Si tienes ganas de jaleo y son las tres de la mañana pasate a verlos. No te defraudarán.

Fotos: FIB.

miércoles, 13 de julio de 2011

Cómo cambiar una ciudad haciendo música

Para empezar diré que esta no es la historia de un grupo de música. Esta es la historia de cómo una banda cambió una ciudad de arriba abajo.

Manchester ya no era nada. No quedaba rastro de lo que un día fue. De ser la ciudad más prospera del mundo, que “inventara” la Revolución Industrial, pasó a ser una mancha en el mapa. Sucia, mugrienta, vieja, sin luz, fabricas por todos lados, un mar de casas idénticas se alzaba por toda la ciudad. Oscura era la palabra que mejor la definía. Una ciudad sin vida.

Por otro lado, en la ciudad había un índice de delincuencia altísimo y cada vez más jóvenes fascistas, ¡en una ciudad obrera! De locos…

Todo comenzó en una presentación de los Sex Pistols en el Manchester Lesser Free Trade Hall, el 20 de julio de 1976. Después de ese concierto nada volvería a ser igual. Peter Hook y Bernard Sumner decidieron montar un grupo. Los inicios nunca son fáciles, esta vez no iba a ser una excepción. El grupo, inspirado por la corriente musical que se estaba gestando en ese momento (el punk), comenzó a hacer un tipo de música que poco a poco iría moldeándose creando algo a su antojo.

Fue a comienzos del año 1978 cuando el grupo dejó de llamarse Warsaw (en homenaje a la canción de David Bowie y Brian Eno, “Warszawa”) y pasó a llamarse, como todos lo conocen, Joy Division, el nombre que recibía el grupo de esclavas sexuales que tenían los nazis en los campos de concentración.

Peter cuando tocaba su bajo siempre lo hacía despacio. No podía oír nada, solo lo que él tocaba. Pero cosas de la vida, cuando tocaba fuerte distinguía los demás instrumentos. Por otro lado, el amplificador de Barney estaba siempre muy alto y además Ian obligaba a tocar alto. Por esta casualidad fue por la que unos chavales del extrarradio de Manchester consiguieron su sonido tan inconfundible.

Su primer Ep, An Ideal for Living (1978) no logró captar la atención de mucha gente, pero si la de Tony Wilson, un joven presentador de una televisión de Manchester (Granada Tv). Gracias a Wilson pudieron grabar su primer largo, Unknown Pleasures (1979), un disco tan oscuro que ni siquiera gustó entre algunos miembros de la banda.

Después de varios conciertos (incluso hicieron una pequeña gira por Europa), algunos en televisiones, porque aparte de varios conciertos que dieron para Granada Tv, también concedieron algunos para la BBC, empezó a ser conocida la forma de bailar de Curtis. Se movía como nunca antes lo había hecho alguien en un escenario. De pronto, Ian se quedaba mirando a la nada y, como hipnotizado por la música, por su propia música, empezaba a agitar todo el cuerpo. De esta forma, lograba hipnotizar a todos, se apoderaba de ellos. Ahora él tenía sus almas.


Curtis era epiléptico, lo que le costó más de un disgusto. Además, las cosas por casa no estaban bien. De cualquier forma, en 1980 llegó Closer, el segundo Lp de la banda de la mano, una vez más, de la compañía discográfica de Tony Wilson, Factory Records. Pero Ian no estaba bien, el divorcio con su mujer Deborah y la enfermedad que cada vez le afectaba más, acabaron con él. Un 18 de mayo, tras ver Stroszek, 1977, del director alemán Werner Herzog, que narra la vida de un artista atormentado que al final se suicida, Ian decidió quitarse la vida ahorcándose en la cocina de su casa. En el tocadiscos estaba The Idiot de Iggy Pop.

Muerto Ian, comenzó el mito. Lo que empezó la banda en Manchester fue muy grande. Colocó a la ciudad en el mapa musical del país, convirtiéndola en un referente, no solo Inglaterra, sino del mundo. Joy Division sentó cátedra en un nuevo género musical como lo fue el post-punk. Su sonido lo vemos hoy en cientos de grupos como Bloc Party, Interpol, Editors, White Lies y un largo etc. De pronto aparecieron muchísimos grupos en Manchester, gracias en gran parte a la labor de Tony Wilson y su local The Haçienda. Stone Roses, Happy Mondays, The Charlatans, James… ¡Es el sonido Madchester!

Pero cómo olvidarse de New Order. Tras la muerte de Ian, Peter, Berny y Stephen formaron una nueva banda que poco tenía que ver con el estilo musical de Joy Division. Ian un día llegó con algunos álbumes de Kraftwerk diciendo al grupo: “Escuchad esto, es algo nuevo, algo fantástico”. A partir de ese momento, los alemanes se convirtieron en su grupo fetiche siendo New Order un grupo muy influenciado por ellos.

Esta es la historia de cómo Manchester floreció.